jueves, 19 de mayo de 2016

LOS CACTUS

                            
Los cactus son un buen ejemplo de la capacidad de adaptación de la naturaleza. Las hojas se reducen a espinas y los tallos han engordado hasta constituir enormes reservorios de agua. Ambas cosas ayudan a la planta a soportar el aire del desierto, y algunos cactus poseen capas protectoras de pelos blancos.


A pesar del carácter extraordinario del medio, que tanto ha influido sobre su desarrollo, los cactus constituyen una de las mejores plantas de interior. Toleran las peores condiciones y aun así producen flores cuando llega su momento, que casi siempre es al final del tercer año.









Los cactus “erizos” son los que florecen con más facilidad. En algunos las flores aparecen en los costados y en otros las flores aparecen sobre los brotes nuevos en la parte alta.












También existen los llamados cactus de selva que, son bastantes diferentes tanto en aspecto como en necesidades. En la naturaleza viven en las ramas, no tienen espinas y sus “hojas” son en realidad tallos crasos y aplastados. Les favorece algo de sombra.











Los cactus a veces son injertados en rizomas diferentes, especialmente si son dependientes por naturaleza como sucede con los cactus epifíticos, o si no desarrollan sus propias raíces fuertes.








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